Cómete el inglés

Inglés para profesionales

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No llegas.

Comes a salto de mata, vas corriendo a todas partes y con suerte vas al gimnasio la mitad de lo que te propones.

Lo que no es bueno para ti, no es bueno para tu inglés.

Escucha este episodio de Inglés para profesionales y descubre cómo tus hábitos afectan a tu carrera.

¿De qué va este podcast?

Lo más destacado

INGLÉS PARA PROFESIONALES (con Blanca Gallego)

Episodio 17: Cómete el inglés

Un menú del día, un sándwich… Algo rápido y a correr.

O algo precocinado… O las sobras del día anterior… ¡Lo que sea! 

¡No tienes tiempo ni de pensar en lo que vas a comer! 

Pero eso tiene un precio.

Y no, no hablo de ese michelín que te has notado últimamente… 

Me refiero a tu inglés. 

Si quieres saber cómo afecta tu dieta a tu carrera profesional, no dejes de escuchar este episodio.

Bienvenidos a Inglés para profesionales, un pódcast de Blanca Gallego donde descubrirás cómo hackear tu mente para que el inglés deje de ser un lastre y te ayude por fin a alcanzar tus metas.

Hello! ¿Cómo estás?

Yo soy Blanca Gallego. Profesora de inglés y neurolanguage coach. 

Y te doy la bienvenida al episodio número 17 de mi pódcast.

Hoy traigo un tema muy jugoso… Tanto como algunos platos que nos encantan… 

Y tú dirás: Blanca, ¿esto no iba de aprender inglés? ¿A qué viene que me hables de comida?

Bueno, pues tiene mucho mucho que ver.

Porque un cerebro nutrido, aprende mejor. Y eso es lo que te interesa para poder mejorar tu inglés y crecer como profesional.

Así que, sí, vamos a hablar de comida.

Pero… no solo de comida. Porque la nutrición del cerebro va mucho más allá de la dieta

Y antes de avanzar en este punto, quiero hacerte una pregunta: ¿qué es un cerebro nutrido?

Bueno, pues un cerebro nutrido es aquel que recibe todo lo necesario para su desarrollo y funcionamiento. Y aquí no estamos solo hablando de la alimentación, que por supuesto es uno de los pilares fundamentales. 

Estoy hablando de nutrido desde diferentes puntos, para conseguir aprovechar todo su potencial, que es mucho más del que creemos y, por lo tanto, conseguir aprender. En este caso, inglés.

Y por eso hoy te hablo de cómo nutrir el cerebro, para poder desarrollar todo su potencial y por supuesto conseguir mejorar tu inglés en el trabajo. 

Así que… bueno, vamos a contestar directamente a dos preguntas clave:

➤ La primera: ¿cómo nutrir tu cerebro para mejorar tu inglés en el trabajo?

➤ Y segunda, ¿cómo adaptar el trabajo a una buena nutrición y al inglés? 

Esas son las dos preguntas que contestaremos hoy. Y vamos a por la primera.

Puedes nutrir tu cerebro de muchas maneras. Las principales formas de hacerlo son el deporte o el movimiento, la relajación y la alimentación. Esas tres.

Y sí, es verdad: tu cerebro crece y se fortalece cada vez que haces deporte

El ejercicio aumenta la sinapsis en tu cerebro, es decir, que ayuda a crear más conexiones, por lo tanto te ayuda a consolidar lo que aprendes de mejor manera. 

Así que, haz ejercicio mientras aprendes cosas nuevas. ¡Te sorprenderán los resultados! 

Y por supuesto, no te olvides de la emoción positiva. En este caso, también es importante que disfrutemos del deporte que estemos realizando en ese momento. 

Pero… bueno, voy a ir un poquito más lejos aquí. 

¿Sabías que cuando estamos en movimiento somos capaces de memorizar mejor? 

Así es. Si tratas de memorizar palabras o intentas aprender algo mientras te mueves, es más probable que la información se quede registrada en la memoria a largo plazo. Por lo tanto, ponte en movimiento. Haz deporte, camina, pasea… ¡baila! Y a la vez, aprende inglés. El beneficio para tu trabajo será muchísimo mayor. 

Y, por si no se te vienen a la cabeza ideas de cómo combinar el hacer ejercicio con aprender inglés, aquí te pongo algunos ejemplos rápidos que puedes desarrollar. 

Por ejemplo: haz senderismo con un grupo de amigos internacionales en el que os comuniquéis en inglés. O sal a pasear o a correr y ve escuchando la última clase grabada de tu curso de inglés o algún pódcast adaptado al nivel que tengas. 

Lo de adaptado aquí es importante, porque si no entendemos absolutamente nada del pódcast que estamos escuchando, puede ser una situación bastante frustrante, que en lugar de beneficiar al cerebro, lo que acaba es estresándolo. Y por lo tanto, bloqueando.

Así que, adaptado, please, ¡importante!

Y bueno, a la vez que estás en movimiento, di en voz alta palabras con el vocabulario que te gustaría aprender. 

No se trata de palabras a lo mejor aisladas. Se trata de que puedas hacer también frases completas con el vocabulario o las estructuras que quieres aprender en un contexto concreto, ¿ok?

Bueno, vamos ahora por la relajación. 

Una de las mejores formas de nutrir y desarrollar y reparar nuestro cerebro es mediante la relajación. Yoga, meditación… o cualquier técnica de relajación. Ayuda mucho al organismo y al cerebro a liberarse del estrés. Y ya os he comentado muchas veces en episodios anteriores lo malo que es el estrés para el aprendizaje. 

Un cerebro estresado no aprende. Así que la relajación es esencial para el aprendizaje. 

Tres cosas importantes sobre la relajación: 

– Primero: que favorece la concentración, con lo que ejecutaremos mejor las tareas. En este caso, aprender inglés. O ponerlo en práctica en nuestro trabajo.

– También aumenta la capacidad de retención en la memoria. 

– Facilita la recuperación también de la información. 

Las tres cosas son muy importantes a la hora de aprender inglés. Pero, además, la tercera como que me parece fascinante. Facilita la recuperación de la información. 

Nos ayuda en este caso en ese momento crucial. Ese momento en el que estás hablando inglés y, de repente, necesitas una palabra que no tienes accesible de inmediato, y tienes que pensar algún segundo más para poder acordarte de ella. 

Ese momento en el que, si no encuentras la palabra, como que empiezas a ponerte nervioso y muchas veces acabas entrando en Fight or flight, ¿sí? ¿Te suena el momento?

Bueno, pues la relajación te ayuda a que recuerdes esa palabra que necesitas mucho más rápido. Interesante, ¿verdad? Quizás ahora estás pensando en hacer algo de meditación…

Bueno, ahora en tercer lugar, pasamos a la alimentación: a brain food. Esa comida que nutre nuestro cerebro y que le ayuda a crecer más y a hacer más conexiones.

Pero, por supuesto, tengo que decir que aquí no hay milagros, ¿vale?, y que una alimentación sana y variada es la clave para la salud física y para poder mantener a nuestro cerebro y sacarle el mejor partido a lo largo del aprendizaje. 

En este caso, del aprendizaje del inglés. Y poder estar a full de energía cuando nos enfrentamos a las reuniones en inglés en el trabajo. 

Todos los alimentos propios de la dieta sana y equilibrada nos van a ayudar. Pero hoy voy a nombrarte 8 superalimentos que ayudan en especial al cerebro. Así que, allá vamos.

➨ El número uno, por supuesto, las verduras verdes, por su excelente composición en antioxidantes y vitamina K, facilitan la concentración y potencian también la memoria. 

➨ Dos: el chocolate negro, al 70% de cacao. Y por supuesto sin azúcar. Mejora muchísimo la memoria.

➨ Tres: plátanos. Ricos en potasio, vitamina C, vitamina B6… que facilitan la producción de neurotransmisores vinculados a la concentración.

➨ Cuatro: las nueces. Omega 3, mejora la memoria y aumenta la concentración. 

➨ Cinco: zanahorias. Aumentan la capacidad de retención de información. 

➨ Seis: pescado azul. Gracias a los ácidos grasos, que ayudan a que todo funcione de manera más eficiente.

➨ Siete: mi favorito, el aguacate. Antioxidantes y omega 3 que aumentan el rendimiento mental.

➨ Y ocho: cereales integrales, que hacen que la mente vaya funcionando cada vez mejor y mejor.

Bueno, ¿qué te han parecido estos superalimentos? ¿Los consumes regularmente para darle más vida a tu cerebro?

Y, como hemos hablado de lo que sí nutre, vamos a echarle un vistazo también a lo que no nutre. Más bien, a lo que perjudica. A lo que no nos ayudaría en nada a aprender inglés. Porque igual de necesario es saber lo que sí tenemos que comer, como lo que no tenemos que comer. 

Así que, aquí tienes la lista también de lo que no nutre nuestro cerebro:

➨ Primero, la fructosa. Afecta al funcionamiento de las células del encéfalo.

➨ La sal. Sí, la sal, sí. También afecta a nuestra inteligencia y perjudica nuestra capacidad de pensar.

➨ Tres: los edulcorantes artificiales, que provocan muchos daños en la capacidad cognitiva.

➨ Cuatro: las frituras. A largo plazo, destruyen neuronas y afectan nuestra capacidad de aprendizaje.

➨ Cinco: refrescos, por su alto contenido en azúcar. Y el azúcar no es bueno…

➨ Seis: las grasas saturadas, ¿vale?

➨ Y siete: el alcohol, que altera la parte prefrontal del cerebro y no nos ayuda a la memoria.

➨ Y ocho, el último: la cafeína.

Bueno, como has podido escuchar, lo que es malo para nuestra salud en general, también lo es para nuestro cerebro. Así que, evita la ingesta de estos alimentos lo máximo posible.

Y ahora pasamos a comentar también la segunda parte de hoy: cómo adaptar las comidas, el trabajo y el inglés, todo en uno.

Primero de todo, no cabe decir que, aunque en tu horario laboral estés ajetreado y no tengas mucho tiempo para cocinar, es indispensable que te organices lo suficiente para organizar las comidas y asegurarte de que comes sano.

Así que, planifica con antelación las comidas, el fin de semana, para poder tenerlo todo prácticamente listo a la hora del almuerzo de lunes a viernes. 

Y, por supuesto, mientras cocinas, ¿qué te parece si integras el inglés?

Así repasas y practicas antes de esa reunión en inglés que tienes, por ejemplo, por la tarde, a las 6. Y, mientras preparas por ejemplo una buena ensalada, puedes repetir en voz alta las últimas frases que aprendiste o las frases específicas que quieres decir en tu próxima reunión.

De esta forma, al repetirlo en voz alta, le estarás mandando a tu cerebro el mensaje de que eso que estás diciendo es útil y lo utilizas a menudo y, por lo tanto, estarás propiciando que tu cerebro almacene esa información en la memoria a largo plazo. 

Y todo esto solo en el ratito de preparar una ensalada… Así que, muchísimos beneficios ahí. 

Y, si eres de los que, con tanto ajetreo, en lugar de meterse en la cocina, se pasa por el restaurante, te propongo algo: ¿por qué no pruebas un día a solicitar el menú en inglés y dirigirte al camarero en inglés? Te ayudará a practicar situaciones espontáneas, del día a día, con diferentes personas.

Y estas pequeñas conversaciones te aportarán mayor fluidez para luego poner en juego tu inglés en las reuniones sin titubeo alguno.

Recuerda que, muchas veces, podemos encontrar formas de vincular el inglés a nuestras rutinas para integrarlo de manera más natural en nuestro discurso y asi ganar confianza, fluidez, efectividad… en nuestra comunicación en el ámbito laboral también, ¿ok?

Bueno, hasta aquí llega el episodio de hoy. Muchísima información.

En dos semanas, volvemos a escucharnos. ¡Y vernos! Porque ya sabes que el pódcast también está en Youtube

Mientras tanto, te animo muchísimo a seguir con atención mis redes sociales.

Ya sabes que puedes encontrarme en Instagram y Facebook como blancagallegocoach.

Y si te ha gustado este episodio, por favor, comparte. ¡Y deja comentarios!

¡Te espero en el próximo!

Bye bye!

Te toca.

Cuéntame, ¿tú cómo nutres tu cerebro?

👇¡Te leo! 👇