¿Puede todo el mundo hablar inglés?

Aprende inglés a tu manera
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Puedes escucharlo en las siguientes plataformas

Llevas toda la vida estudiando inglés. Y nada, que no hay manera. No consigues hablarlo con soltura. Y eso… tiene consecuencias. Personales y profesionales.

¿Crees que lo tuyo no son los idiomas?

En este primer episodio de Aprende inglés a tu manera vamos a descubrir si de verdad tienes un problema con esta lengua (spoiler: te digo ya que no).

¿Vamos allá?

¿De qué va este podcast?

Lo más destacado

APRENDE INGLÉS A TU MANERA (con Blanca Gallego)

#01 – ¿Puede todo el mundo hablar inglés?

Cursos, academias, años de clases en el colegio, el instituto…

Mucho tiempo, mucho esfuerzo y mucho dinero invertidos… para nada.

Porque sigues sin hablar inglés con soltura. 

¡Es imposible!

Está claro que lo tuyo no son los idiomas… 

¿O sí?

Quédate y responderé a esa pregunta que no deja de rondarte la cabeza:

¿Puede todo el mundo hablar inglés?

Bienvenidos a Aprende inglés a tu manera, un podcast de Blanca Gallego donde descubrirás cómo hackear tu mente para que el inglés deje de ser un lastre y te ayude por fin a alcanzar tus metas.

Hello! ¡Hola a todo el mundo!

Os doy la bienvenida a este primer episodio de Aprende inglés a tu manera.

Yo soy Blanca Gallego, profesora de inglés desde hace más de 15 años y  Neurolanguage coachⓇ. 

Esto a lo mejor te suena un poco a chino… 

Básicamente, quiere decir que soy experta en aplicar la neurociencia y las técnicas de coaching a la enseñanza de idiomas. 

Más adelante te contaré un poco más sobre este asunto. Y responderé a la pregunta que te he planteado: ¿puede todo el mundo hablar inglés?

Pero, antes de nada, quiero que me conozcas un poco más. 

Como te decía, llevo mucho tiempo dando clases de inglés. 

Tengo una escuela, con varios centros en Jerez y San Fernando… 

Y he enseñado inglés a muchísimas personas…

Pero… yo no nací sabiendo inglés, eso está claro.

Es más, yo también pensaba que lo mío no eran los idiomas.

Y lo pensaba por algo que me pasó cuando estaba en el instituto, en realidad.

Mi profesor de inglés, que se llamaba Richard y era nativo -un hombre así alto, rubio, de ojos claros- me dijo un día:

“Blanca, tú nunca vas a aprender inglés. Lo tuyo no son los idiomas”.

Tal cual. ¿Qué te parece?

Yo, la verdad es que me quedé impactada, no me lo esperaba, porque yo estaba deseando viajar, estaba deseando conocer mundo y salir fuera, conocer gente nueva…

Y va Richard y me dice que me olvide, que nunca voy a hablar inglés…

Pero, bueno… ¿sabes qué pasa? 

Que yo soy un poco cabezota y no le hice mucho caso.

Así que con 19 años me fui de Santa Coloma de Gramanet, que está cerquita de Barcelona, y que es donde yo me crié. 

Y me mudé a Inglaterra. 

Y,¿sabes qué? ¡¡Que aprendí inglés!!

En un par de meses podía comunicarme perfectamente. ¡¡Y además conseguí tener un buen acento!!

Luego, también me fui a Francia y… ¡sorpresa! Me pasó exactamente lo mismo. 

Así que, yo no sé qué piensas tú, pero yo dije que esto no podía ser una casualidad. 

Así que en ese momento recuerdo que me planteé: ¿Y si el problema no era yo? / ¿Y si era el método? ¿Y si no me habían enseñado bien?

Y ahora, te lanzo a ti esa pregunta: ¿Estás seguro de que no puedes hablar inglés?

¿Y si el problema no eres tú? / ¿Y si es el método, y ya está? 

Para mí, la respuesta está clara.

Si yo aprendí, cualquiera puede hacerlo.

Sin embargo, cuando empecé a enseñar es cierto que no todos mis alumnos aprendían.

Imagínate una clase con 10 personas. 

Algunas asimilaban los conceptos superrápido, pero otra no lo conseguían.

¿Por qué?

Pues… según algunos compañeros que yo tenía en aquel entonces, pasaba lo de siempre. 

Que había gente que no servía para los idiomas y ya está.

Y yo escuchaba aquello y no podía evitar acordarme de Richard, de mi profesor.

Y yo decía: ¡¡No, por favor, otra vez no este mismo discurso!!

Me negaba a creer que el problema fuesen mis alumnos. 

Más bien pensaba que yo estaba haciendo algo mal.

Así que me puse a investigar un poquito

Porque… ¡Tenía que haber una respuesta! ¡Yo sabía que tenía que haber una respuesta a todo esto!

Eso me llevó primero a la Psicoterapia Gestalt.

Y bueno aquí quizás tú dirás: ¿pero qué tiene que ver el tocino con la velocidad, Blanca? 

Bueno, pues yo te lo cuento.

La psicoterapia te ayuda a aprender a escuchar. 

Y créeme cuando te digo que eso es fundamental cuando enseñas. Muy importante.

Si quieres, tómate un segundo, y piensa la respuesta de las preguntas que te voy a plantear ahora:

Primera:

¿Algún profesor se ha preocupado por tu motivación? ¿Se ha preguntado por qué abandonas los cursos sin conseguir tus objetivos?

Segunda: 

¿Algún profesor ha utilizado tus aficiones como vehículo de aprendizaje?

Tercera:

¿Alguna vez un profesor te ha preguntado con qué tipo de ejercicios aprendes mejor y se ha molestado en adaptarse a ti?

Y por último, una más:

¿Alguno de tus profesores ha indagado un poco más en tus bloqueos y ha intentado darte recursos para salir adelante? 

Si la respuesta es sí, ¡enhorabuena!

Porque, lamentablemente, no es lo normal. 

Y no porque los profesores lo hagan mal. Simplemente, no saben hacerlo de otra manera. 

Yo llevo más de 15 años dando clases. Y, al principio, tampoco sabía cómo hacerlo. 

Sabía que el método tradicional no funcionaba. Eso estaba claro. Algo fallaba. Pero no sabía qué. 

Y tuve que investigar mucho hasta dar con la solución.

Me ayudó mi experiencia personal, mi aprendizaje… 

Y me ayudó, como te decía, la psicoterapia. 

Aprendí a escuchar. 

Porque… Hoy en día estamos tan preocupados por responder… que nos olvidamos de escuchar. 

De escuchar de verdad a mis alumnos, sus bloqueos, sus malas experiencias con el inglés, sus inseguridades…

Todo eso a mí me ayuda a saber qué les pasa, cómo puedo ayudarles y cuáles son sus necesidades de aprendizaje.

Y, de esta forma, puedo guiarles para que consigan derribar esas barreras mentales que no los están dejando aprender. 

Y podemos hacer que disfruten del proceso de aprender un idioma. Que sí, que se puede disfrutar… y de la satisfacción que supone alcanzar tus objetivos.

Esto que te acabo de explicar, este proceso de escucha y de guía… es, en esencia, el Language Coaching. De esto se trata.

Va un paso más allá de la psicoterapia. 

Y, desde mi experiencia, es el método más eficaz para aprender inglés, siempre y cuando vaya de la mano de la neurociencia.

No tiene que ver nada con la enseñanza tradicional. Con la repetición, el hincar codos, el estudiarse listas interminables… ¡Olvídate de eso! Porque no funciona. Realmente es que no funciona.

Se trata de utilizar todo lo que sabemos sobre el cerebro y sobre cómo aprendemos y adaptarlo a cada alumno, a cada persona.

Ya te lo he dicho antes e insisto, porque es muy importante:

En las sesiones de Language Coaching, el profesor, más que enseñar, tiene un papel de guía.

Aquí no hay una relación de poder, no es unidireccional, donde yo enseño y el alumno escucha y ya está. No. Es un poco al contrario. 

El que aprende es el protagonista. Y tiene que ser así.

Es el dueño de todo el proceso y quien consigue desarrollar sus habilidades lingüísticas.

Ahora bien, ¿cómo?

Pues con ayuda, claro. Yo escucho, guío, acompaño a mis alumnos… para que descubran cuál es su forma de aprender, cuál es la manera más efectiva para cada uno de ellos. 

Y venzan así todos sus miedos, sus inseguridades…

Es un camino. Y ese camino lo recorremos juntos. 

Vamos dando pasitos que tienen que ver con las preguntas que te he planteado antes.

¿Te acuerdas de esas preguntas?

Vamos a hacer un repaso.

➤ La primera tenía que ver con la motivación, la pieza clave en el aprendizaje de idiomas. Es el motor, realmente, del aprendizaje. 

Y es fundamental no confundirlo con el motivo. Porque tener un motivo o una razón para hacer algo, en este caso para aprender inglés, no bastará para alcanzar tus metas. Así que es importante tener la motivación muy clara.

Podríamos decir que el motivo, que no es lo que buscamos, es la razón que da origen a la acción que queremos realizar. 

Por ejemplo. Si yo te pregunto por qué quieres aprender inglés. Una posible respuesta puede ser: Pues porque necesito conseguir un trabajo mejor.

Esa sería tu razón, pero no sería la motivación final.

La motivación es la fuerza que nos mueve para realizar dicha acción. 

Entonces, la pregunta sería: ¿para qué quieres aprender inglés y cómo cambiaría tu vida si lograras por fin aprender inglés?

Una posible respuesta, por ejemplo, sería: ganaría más dinero y podría tener vacaciones y tiempo de calidad con mi familia… sin preocuparme por la economía familiar. Y eso me haría sentir más seguridad y felicidad completa.

Esa sí que es una buena motivación: la emoción de felicidad y seguridad al conseguir algo. 

Esto es solo un ejemplo. Yo te animo a que, en cuanto acabes de escuchar este podcast, dediques un tiempo a buscar tu motivación. 

A lo mejor estás pensando: ¿y eso cómo se hace? ¿Cómo consigo saber cuál es mi motivación?

Te doy una pista: sabrás que has encontrado tu motivación cuando, en el momento de pensar en ella, se te ilumine la cara y un cosquilleo te recorra todo el cuerpo. Es un poquito la sensación como esa que describen de estar enamorado, de mariposillas en el estómago… Algo así.

Porque la motivación es eso. Así que no será tan difícil encontrarla.

Resumiendo, podríamos decir que la motivación es la fuerza interior. La que te hace ponerte en marcha. La que te empuja, la que te anima a lo largo del camino del aprendizaje. 

Y por eso es básico descubrir cuál es. De hecho, cuanto más motivado estés, más y mejor aprenderás.

➤  Segunda cuestión. ¿Recuerdas? Era la de las aficiones. ¿Alguna vez te han preguntado por ellas? ¿Las han usado para ayudarte a aprender?

¿Por qué esto es importante?

Pues mira. Las aficiones tienen muchísimo que ver con las emociones positivas

Y la ciencia ha demostrado que la información vinculada a una emoción positiva se conserva en la memoria a largo plazo. Es así. 

A ver si te suena esto que te voy a decir ahora mismo:

“In every job that must be done, there is an element of fun.

You find the fun and… ‘snap,’ the job is a game. 

So every task you undertake, becomes a piece of cake.

Te lo pongo español, a ver si te suena un poco más:

“Todo trabajo tiene algo divertido.

Y si encontráis ese algo, en un instante, ‘chap’, se convierte en un juego”

Efectivamente… ¡es Mary Poppins! La clásica, porque hay otra versión más reciente… Pero esta es la que a mí me marcó… 

Bueno, y más allá de que te guste más o menos la película de Disney (tengo que decir que a mí me encanta), esta canción contiene una maravillosa lección. 

¡Porque es absolutamente cierto! 

Las cosas que se hacen con gusto, se recuerdan mejor. 

Piensa por un momento: ¿cuál era el sentimiento o emoción principal cuando ibas a clase en el colegio? 

Desafortunadamente, cuando hacemos esta pregunta la mayoría de la gente dice que más o menos desde tercero de Primaria hasta final de Bachillerato la emoción más presente es el aburrimiento

¡El aburrimiento no es una emoción positiva! Por eso, y es bastante obvio, o a mí se me hace bastante obvio, no nos acordamos de casi nada de lo que aprendimos entonces. 

Así que, ¿por qué no pruebas a vincular tu aprendizaje con algo que te guste? Quizás te va a maravillar el resultado.

Ahora mismo te voy a poner dos ejemplos, que son reales y que te pueden dar ideas.

El primero es el caso de una alumna mía a la que le encanta practicar yoga

Ella conocía muchas posturas y las palabras o expresiones más frecuentes en clase… Por supuesto, en español. Estaba harta ya de hacer yoga…

Así que para unir su aprendizaje del inglés con lo que le gustaba, buscó una profesora inglesa para hacer yoga online. 

De esta forma, mientras practicaba aprendía vocabulario, como por ejemplo partes del cuerpo, verbos como estirar o cambiar… Y al mismo tiempo, también practicaba la comprensión oral. Algo que le ha ayudado a mejorar sus conversaciones en inglés.

Ese es un ejemplo. Te voy a poner otro, a ver si este también te ayuda. 

Otro de mis alumnos es gerente de una empresa de construcción. Quería poder abrirse mercado entre las personas inglesas que vienen a vivir a España. Y necesitaba hablar inglés con fluidez.

Pero tenía poco tiempo libre. Y verdaderamente no quería pasarlo leyendo libros y haciendo ejercicios en inglés.

¿La solución? Una vez más fue unir el aprendizaje con su afición. 

Como es un apasionado de su trabajo y le encanta lo que hace, le propuse ver los programas de reformas de casas que se emiten en televisión… pero verlos en versión original.

¡No te puedes imaginar la rapidez con la que aprendió el vocabulario específico que necesitaba! ¡Es que fue increíble!

Y tú puedes hacer lo mismo. Encuentra esa emoción positiva que haga que tu aprendizaje se conserve en la memoria a largo plazo de tu cerebro. Es importantísimo.

➤ Pasamos a la tercera cuestión. ¿Cuál es tu forma de aprender? ¿Qué te ayuda a aprender más rápido?

¡Qué importante es eso! Y lo triste es que, en la mayoría de los casos, nos han dicho tantas veces cómo tenemos que hacer las cosas, que nos olvidamos de qué es lo mejor para nosotros.

De qué es lo que nos gusta, qué es lo que nuestro cerebro prefiere a la hora de asimilar la información…

Nos olvidamos por completo.

Y el Language Coaching ofrece la posibilidad de que los alumnos redescubran cuál es su forma de aprender. Y adaptar las sesiones a eso. 

  • Puede ser que tu forma de aprender sea visual. Que aprendas a través de los ojos. Por ejemplo, viendo un objeto para aprender una palabra.
  • O puede ser escrita, a través de la lectura. Y para eso te ayude leer noticias o blogs.
  • También puede que tu manera de aprender sea la escucha, y te vaya bien, por ejemplo, escuchar un podcast de Aprender inglés a tu manera, por supuesto, y retener toda la información que se detalla.
  • O quizás tú aprendas de forma kinestésica. Es decir, a través del movimiento, que de hecho, según la neurociencia, facilita el aprendizaje.

Así que… Bueno, ¿por qué no  escuchar una clase de inglés mientras sales a correr? Pruébalo. Quizás te sorprenda averiguar que has retenido mucho más de lo previsto. 

En fin, que hay muchas formas de aprender. Estas cuatro son solo un ejemplo. Y lo interesante es que tú descubras cuál es la que te sirve a ti.

➤ Por último, pero no por ello menos importante, ¿cuáles son tus inseguridades y bloqueos? ¿Qué hay detrás?

Curiosamente, este quizás es el tema que más preocupa a los alumnos en general. Y sin embargo, es el que menos se trabaja en las clases. 

Por lo que decíamos antes. La mayoría de los profesores no tiene conocimientos para abordarlo. 

Esa es la ventaja del Language Coaching. Que sí que permite trabajar los miedos y las barreras. Y encontrar soluciones para derribarlos. 

Hoy no voy a profundizar en este punto (lo haré otro día, lo prometo). Pero sí quiero invitarte a indagar un poquito conmigo ahora mismo.

¿Te animas?

Venga…

¿Qué te dices a ti mismo cuando piensas en tu relación con el inglés?

Yo… 

…no puedo con los idiomas.

…soy inútil para aprender.

…soy un flojo, no soy constante.

…no tengo capacidad.

¿Van por ahí tus pensamientos?

Si es así, tu bloqueo tiene que ver con lo que yo llamo PINS: pensamientos interiores negativos.

Los tienes interiorizados. Y te los crees. 

Digamos que es como que vas con el no por delante… 

Y claro, eso no te ayuda. Para nada.

¿Lo ideal? Lo ideal sería eliminarlos. 

Pero claro, yo ya sé que es muy difícil quitárselos de la cabeza.

Así que… vamos a cambiarlos. 

Ahora que ya has dado el primer paso, que eres consciente de ellos… 

Cámbialos por palabras mucho más posibilitadoras que las de antes. 

Por ejemplo:

No he aprendido a hablar inglés todavía.

Si he aprendido a hablar español, puedo aprender a hablar cualquier otro idioma.

¿Qué tal suenan? Totalmente diferente.

Estoy segura de que te pueden ayudar mucho a romper barreras mentales. 

Otro día te daré algunos trucos más… pero ya se nos va acabando el tiempo. 

Y, llegados a este punto, creo que podemos ya responder a la pregunta que planteamos al principio. 

¿Puede todo el mundo hablar inglés?

¡¡Pues claro que sí!!

Solo hay que encontrar la mejor forma de aprender para cada uno. Tu forma de aprender. Y, por supuesto, tu motivación. 

Y en eso nos ayuda tanto la neurociencia como el coaching, como ya te he contado…

Y como voy a seguir contándote las próximas semanas. En las que voy a darte consejos, estrategias claras… para superar todos los miedos, todas las barreras… y aprender inglés de una vez por todas. 

Mientras tanto, puedes encontrar más cositas interesantes en mis redes sociales. Puedes encontrarme en Instagram y Facebook como BlancaGallegoCoach.

Y si te ha gustado, por supuesto, comparte.

Te espero en el próximo episodio. Hasta entonces, recuerda: el inglés sí es lo tuyo.

¡Puedes conseguirlo!

Bye!

Ahora es tu turno

Dime, ¿algún profesor te ha hecho alguna de las preguntas que te he planteado? ¿Cuántas veces te has dejado llevar por los PIN? ¿Cómo aprendes mejor?

Estoy deseando leer tus comentarios. 😉

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *